centro óptico la granja

Visión infantil

Desde que son pequeños, los padres y educadores deben estar atentos al comportamiento del niño para observar y detectar cualquier problema de visión.

Los bebés no nacen con todas las capacidades visuales necesarias para su vida. Deben aprender a enfocar sus ojos, moverlos adecuadamente y coordinarlos. También deben aprender de qué manera utilizar la información que sus ojos envían al cerebro para poder entender el mundo que los rodea e interactuar con él de manera apropiada.

Los primeros años de vida son determinantes para un buen desarrollo visual. Cuando nacemos, nuestra visión evolucionará en los siguientes años de vida en función de los estímulos que vamos recibiendo. Existen diferentes factores, ya sean congénitos, de desarrollo, así como ambientales que pueden desencadenar alteraciones de la visión, produciendo ambliopía (ojo vago), estrabismo o defectos refractivos importantes: miopía, hipermetropía y/o astigmatismo.

Gran parte de los problemas de la visión de los niños se pueden corregir, dependiendo de un diagnóstico precoz, de la agudeza del problema y de la edad del niño, principalmente. La detención y el tratamiento temprano son esenciales para su salud visual, evitando problemas serios en el futuro. Los ópticos-optometristas recomiendan siempre a los padres que realicen al menos una revisión anual de la visión de sus hijos, y que estén atentos a posibles signos y síntomas identificativos como escozor, lagrimeo, dolores de cabeza, conducta negativa en la escuela o una mala postura del cuerpo o cabeza.

Mediante un análisis optométrico específico diagnosticamos y tratamos los problemas visuales que dificultan el aprendizaje, siempre con un enfoque multidisciplinar en colaboración con otros profesionales: profesores, pedagogos, psicólogos, logopedas …

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